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30/6/2004
Malas noticias...
Hoyo 19
Miguel Nieto
Primero fue la triste despedida definitiva de Severiano Ballesteros, hace apenas un mes, y ahora la provisional de Chema Olazábal. No son buenas nuevas para el golf español porque justo hablamos de dos de sus más grandes deportistas. Olazábal abandona la temporada prácticamente finalizadoa con lo que el quebranto es más liviano. Triste lance que tuvo que anunciar en el Campeonato de España de Profesionales que se jugaba en un campo a la par espectacular y original que ha diseñado en Sabiñánigo, en Huesca, haciendo maravillas con un terreno de margas, de ahí su nombre. La fortaleza de este hombre es pareja a su tenacidad y su capacidad para superar situaciones límite. Lo leyeron aquí: Chema estuvo fuera de juego durante mucho tiempo por una enfermedad articular, dolorosísima, que le obligó en sus momentos más crudos a tener que arrastrarse de la cama, literalmente reptando, para poder ir al servicio. Se recuperó y ganó su segunda chaqueta verde. Pundonor no le falta.
Casi al cierre de este número describía su nuevo problema con la franqueza que le caracteriza: un reumatismo le obliga a dejar la competición. «Los médicos me han diagnosticado un principio de reumatismo, que afortunadamente, parece que va remitiendo, pero no me han dado fecha de recuperación. Mucho tienen que mejorar las cosas en las últimas tres semanas para poder jugar algún torneo de los que quedan hasta final de año». Olazábal ya sufrió otro problema en el 2006 con una lesión en el codo. Pero en el BMW de Wentworth de este año empezaron los dolores que han ido a más. El dolor, reseñaba, «se volvió insoportable, fui arrastrando las molestias hasta el Open Británico que ya no pude jugar y en el PGA de Estados Unidos, en agosto, el dolor era insufrible». El campeón rememoraba que ha salido «de cosas peores que ésta» – la anterior lesión le alejó año y medio de la competición– y augura que saldrá «con bien de este nuevo obstáculo que me ha puesto la vida». Quiera la providencia que la historia se repita y volvamos a ver a ‘Oli’, como le tildan los anglosajones, de nuevo compitiendo entre los grandes. Es capaz y se lo merece. Suerte, maestro.
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